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¿Cuál es la impresora con la tinta más barata?

Cuando vamos a comprar un coche nuevo (o usado) siempre solemos interesarnos por el tipo de combustible que utiliza. Al tratarse de un bien que nos debe durar muchos años, el consumo es importante a la hora de hacer nuestras cuentas y saber realmente si utilizar el vehículo a menudo acabará siendo un lujo o nos lo podremos permitir.

Lo mismo debería suceder cuando nos planteamos la compra de una impresora. En principio, es un equipo que debe durarnos varios años y que también necesita un «combustible» para funcionar: la tinta o el tóner. Desgraciadamente, pocos suelen caer en esa cuenta antes de comprar el equipo «ideal» y la variable más importante en la selección de nuestra nueva impresora acaba siendo casi siempre el precio. El problema es que en esta categoría, al igual que en otras muchas de la vida, lo barato acaba saliendo caro. Y ahora os explicamos el porqué.

En junio de 2020, en medio de la pandemia, y con problemas de stock en el mercado de las impresoras por el aumento del teletrabajo a causa del confinamiento, HP lanzó su nueva línea de impresoras multifunción de tinta que utilizan los cartuchos HP 305 y HP 305XL. También lanzó otras gamas orientadas más al segmento de oficina y empresa, pero nos centraremos en su línea de producto doméstico para ilustrar este ejemplo. El cartucho 305 (tanto negro como tricolor) presenta dos versiones de distinta capacidad: baja y alta. Mientras la primera nos ofrece un rendimiento de aproximadamente 120 páginas en negro y 100 en color (por supuesto, al 5% de cobertura según la sacrosanta norma ISO) la versión de alta capacidad duplica el rendimiento: 240 páginas en negro y 200 páginas en color. En cuanto a precio, este cartucho se puede adquirir en el mercado entre los 13,45€ (ojo a los costes de envío ocultos de muchos portales web) y los 15,99€ el de baja capacidad, y los 18,65€ y los 25,99€ el de alta capacidad. Si hacemos unas cuentas muy sencillas, el coste por impresión nos sale entre 7 y 11 céntimos la copia negra y entre 9 y 13,5 céntimos la color. Por supuesto, asumiendo que imprimimos al 5% de cobertura de nuestro A4, cosa que prácticamente nadie que no se dedique a imprimir cartas o poemas hace. Lo normal es acabar usando el doble de tinta de la que considera la norma ISO para calcular las capacidades de los cartuchos, por lo que teniendo esto en cuenta las impresiones con el nuevo cartucho de HP nos acabarán saliendo entre 14 y 27 céntimos la copia. Por simplificar, asumamos 20 céntimos de media para un usuario que hace copias en negro y color en su vida diaria.

Es importante destacar que al tratarse de una gama nueva de impresoras no existen otros consumibles en el mercado que no sean los originales. Es decir, no hay opción de cartuchos reciclados ni compatibles, por lo que a efectos de «llenar el depósito» nos encontramos en una situación de monopolio donde solamente existe una gasolinera, que se llama HP. Lo habitual es que el mercado de consumibles reciclados y/o compatibles empiece a desarrollarse al año de haberse lanzado un cartucho nuevo. Esto quiere decir que un usuario que haya comprado una impresora alrededor de la fecha de su lanzamiento se va a tener que pasar casi un año consumiendo tinta original. En otras palabras, para una media de impresión de unas 250 copias al mes, este usuario se va a tener que gastar la friolera de 600€ en tinta hasta que salga la alternativa reciclada o compatible. Si estas cuentas son así de simples ¿por qué un usuario decidiría comprarse este tipo de impresora?

El precio tiene mucho que ver en la elección por parte de los clientes de impresoras que han salido recientemente al mercado. Los fabricantes, que no son nada bobos, bajan los precios de los equipos en muchas ocasiones por debajo de los costes de producción para atraer al máximo a aquellos que no hacen cuentas a la hora de comprar. 49,95 o 49,99€ son precios muy golosos para picar o caer en el tópico de «me sale más barato comprar una impresora nueva que comprarle tinta». Error. Doble error. Porque, por un lado, una impresora nueva apenas lleva tinta (unos cartuchos de tinta que dan justito para hacer unas impresiones de prueba) y, por otro, el terrible daño medioambiental que provoca esa lapidaria frase con toda la basura electrónica que consigue producir y la poca motivación por el reciclaje que causa. En definitiva, nuestra alocada elección por un precio bajo nos hace «hipotecarnos» a un año en aproximadamente 650€, incluyendo el precio de nuestro nuevo equipo «barato».

Al otro lado de la balanza, y arrumbadas en alguna estantería de una tienda de barrio, quedan los modelos de impresora de otros años. Aquellos para los que ya existen cartuchos reciclados, compatibles e incluso, en ocasiones, recargables. Tienen muchas veces las mismas o mejores prestaciones que los nuevos equipos, pero adolecen de algo muy importante para comprar una impresora: ese cartel tan llamativo y sexy con el 49,99€. En su lugar, algunas muestran con casi vergüenza carteles de 79,90€ u 89,90€. Qué ridiculez. No tienen nada que hacer… ¿o sí? Hagamos la cuenta en cuanto a tinta se refiere. Puesto que estos modelos ya tienen versiones de cartuchos más económicas ¿cuánto acabaremos gastando con estas impresoras durante ese mismo año en el que el comprador del cartucho HP 305 espera a que salga la versión compatible?

El cartucho HP 304 (hermano mayor del 305) reciclado permite una máxima capacidad de impresión de unas 1000-1200 copias (al mismo 5% de cobertura hablado). Obviamente, por las misma razones explicadas antes, esta capacidad cae a 500-600 copias para un usuario real. En cuanto a precio, los cartuchos reciclados varían entre los 18,95€ y los 19,95€. En realidad, teniendo en cuenta el programa de bonificación de cartuchos usados «Cartuchea y Ahorra» estos mismos consumibles nos acaban saliendo por 13,95€ y 14,95€ para la cantidad de copias mencionada. Es decir, el coste por copia en el cartucho HP 304 reciclado usando el programa de reciclaje de Cartuchea acaba saliendo entre 1,4 y 2 céntimos. Pongamos 1,7 céntimos de media. En nuestro ejemplo, consideramos una impresión media de 250 copias al mes, lo que nos llevaría a un gasto anualizado de 51€. ¿Se acuerdan de los 600€ por la tinta original? Es cierto, me han pillado, la impresora era más barata. Aún así, el gasto es de 89,90€+51€ frente a 49,99€+600€. ¿Les salen aún las cuentas? A esto nos referíamos con que lo barato sale caro.

La moraleja de esta historia es que es prudente adquirir impresoras para las que se conozca el precio del consumible y el gasto en el que vamos a incurrir por nuestra necesidad de impresión. En la gran mayoría de estos casos, estas impresoras utilizan modelos de cartuchos que podemos reciclar. Con el programa «Cartuchea y Ahorra» te beneficiarás económicamente al reciclar tus consumibles usados y contribuirás un poquito a un mundo mejor.